Elecciones en BCS, ¿significado de…? – Editorial
¿Qué significa la victoria panista en Baja California Sur? De no cambiar la tendencia del programa de resultados electorales preliminares, la victoria lograda en las urnas por Marcos Covarrubias representaría la segunda alternancia partidista en el gobierno estatal de Baja California, después de haber sido gobernada por el PRI hasta 1999 y por el PRD durante los últimos doce años.
Para los agoreros y entusiastas de las quinielas electorales rumbo a 2012, la victoria panista podría representar un termómetro de lo que serán las presidenciales, de la recuperación panista en el ánimo de los electores, de la caída del PRD en las preferencias del voto y de la sensible recuperación del PRI que, en California alcanzó la segunda fuerza electoral después de dos sexenios como la tercera opción en las boletas.
Sin embargo, todas esas apreciaciones estarían un poco fuera de la realidad. La elección en Baja California Sur no representa tanto, para quienes esperan un pronóstico de 2012.
Los entusiastas de los precandidatos presidenciales no deben apresurarse a señalar la elección de Baja California como precedente de nada ni a favor, ni en contra.
Baja California Sur sólo tiene 420 mil electores, un número muy reducido si se le compara con los 74 millones que conforman el listado nominal. Así que, la elección de este fin de semana no comporta ningún efecto futuro.
Lo que sí demuestra la elección en Baja California Sur es que el electorado no está casado con una causa, color ni personaje. El electorado se plantea como algo real la alternancia partidista en el poder.
El PRI y el PRD ya probaron suerte en la gubernatura estatal, ahora los votantes dejaron en el Ejecutivo a un representante del PAN. Eso sí debe importar, y no porque se trata de un partido que ocupa el poder federal, sino porque da muestra de que las tendencias no siempre respetan los augurios.
La única manera de que la elección de Baja California tenga algún efecto sensible en próximos resultados electorales será la forma en que cada partido modifique a partir de estos resultados su estrategia o capitalice los triunfos con miras a las elecciones más cercanas que, en todo caso, serían las que habrán de realizarse en Nayarit, Coahuila, Hidalgo y Estado de México.
En los cuatro estados que se pondrán en juego el próximo tres de julio hay gobernadores priistas, pero es quizá el Estado de México el que más nerviosismo causa entre los partidos en contienda.
Sea como fuera, Baja California ya quedó atrás y lo que sigue es el 3 de julio próximo, cuando nuevas mañas y nuevos augurios habrán de mostrarse.









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